• Jacek Gleba

El viaje visual de Beyoncé en ‘Black Is King’

Actualizado: ago 31

Todas las personas que me conocen son muy conscientes de mi ferviente obsesión por Beyoncé y estoy seguro de que nadie se sorprenderá cuando digo que el lanzamiento del primer tráiler de Black Is King, la nueva película de la artista, dio un giro interesante a mis vacaciones de verano.


Cuando Beyoncé anunció que su nueva película estaría disponible el 31 de julio en la plataforma Disney+, describió el film de esta forma: "Se trata de un trabajo de amor. Es un proyecto pasional que he estado filmando, investigando y editando día y noche durante el último año. (…) Originalmente, se filmó como pieza complementaria a la banda sonora de The Lion King: The Gift y se creó para celebrar la amplitud y la belleza de la ascendencia negra”.


Trailer de Black Is King, película disponible en Disney+.


Black Is King es el tercer visual album de la cantante (después de Beyoncé, lanzado en 2013, y Lemonade, en 2016) y, como señala la artista, acompaña al álbum The Lion King: The Gift, que nació como proyecto paralelo a la aparición de la cantante en el remake del Rey León en 2019 y que se presentó durante el verano pasado como un trabajo colaborativo en el que participaron multitud de músicos africanos.


Con Black Is King, Beyoncé añade, un año después, una dimensión visual al álbum. La artista explica en una entrevista con GMA el proceso de creación de la película: “he trabajado con un diverso grupo de directores, actores y creativos de todo el mundo para reimaginar la historia de El Rey León”. La producción nos muestra cómo un joven rey tiene que huir de su tierra y debe reencontrarse a sí mismo para poder continuar con su reinado. Se trata de una narrativa que se extrapola a la comunidad negra: Beyoncé invita a las personas negras a reencontrarse con su propia realeza para ocupar el espacio que merecen.


Beyoncé en Black Is King con vestido de Mia Vesper.


De todos modos, y más allá del muy necesario activismo, la crítica ha estado algo dividida respecto al film. Al tratarse de una historia que ya era conocida por el público y acompañar a un álbum que se había lanzado hacía un año, la novedad de la película se ha encontrado en las imágenes. Uno de los titulares que aparecieron después del lanzamiento del largometraje decía así: “Beyoncé celebra en ‘Black Is King’ la cultura negra con mucha forma y poco fondo” y, aunque no creo que sea del todo cierto, he de decir que estoy bastante de acuerdo. No se puede decir que el trabajo realizado en Black Is King es meramente superficial, porque no lo es, pero creo que 80 cambios de vestuario, centenares de bailarines y un flujo constante de localizaciones espectaculares distraen (y empequeñecen) la narrativa de la película.

De cierto modo creo que este álbum visual se acerca más al concepto de fashion film que al de película: se trata de una exploración y celebración estética de la belleza de la cultura negra y africana. Como proyecto resulta muy interesante, pero a la vez acaba siendo un poco anticlimático, teniendo en cuenta el material promocional del film y el recorrido de la artista. Creo que, mientras que Black Is King lleva el trabajo visual y activista creado en Lemonade a otros niveles, queda por debajo de este en cuanto a construcción narrativa.


Mono de d.bleu.dazzled con joyas de Area y Laurel DeWitt, gafas de A-Morir.


Se trata de un continuo de color, exuberancia y riqueza que, aunque es cautivador en su dimensión estética, quizás peca un poco de derroche. Más allá del económico, destacaría cierto derroche creativo. Creo que la película tiene suficientes imágenes trabajadas e impactantes para cubrir dos producciones distintas y es una lástima ver toda esa cantidad de trabajo pasar a una velocidad frenética, sin poder apreciar la maestría que verdaderamente esconde.


De todos modos, quiero remarcar que el desarrollo visual generado es excelente. Zerina Akers, estilista de Beyoncé desde hace seis años, ha llevado a cabo un trabajo excepcional: en los vídeos aparecen conjuntos de grandes firmas de lujo como Balmain y Burberry, además de firmas jóvenes y populares como Marine Serre, pero el punto fuerte se encuentra en la cantidad de diseñadores jóvenes que han participado en los estilismos, como las marcas africanas Tongoro y Loza Maléombho.

El resultado de todo este trabajo nos trae imágenes impresionantes: Beyoncé cantando bajo una cascada con un vestido de Timothy White o tumbada sobre un coche vestida de Leopardo en un conjunto de alta costura de Valentino. Además, la danza tiene un papel esencial en la película; vemos a la artista bailando en una piscina en un número de natación sincronizada luciendo un body de Solace London y coordinada con su hija Blue en conjuntos de Mugler.


Beyoncé en un conjunto de Mugler.


Además, me parece curioso como el proyecto ilustra en cierto modo la evolución de la identidad de la artista. Se estableció como diva en sus primeros años, encarnó más adelante la figura de la reina y ahora se convierte en algo que va más allá: con Black Is King Beyoncé pasa a representar la figura de una entidad sobrenatural, una especie de diosa, una matriarca creativa, poderosa y protectora.

Realmente tengo ganas de ver qué nos traerá en el futuro porque ahora que ya ha habido un potente impacto visual, lo siguiente que venga deberá, por fuerza, ir más allá. Después de ver el trabajo de la artista, no se puede negar que Beyoncé continúa elevando los estándares de la industria, explorando y perfeccionando todas las facetas de la estrella pop y creando arte con profesionalidad, dedicación y mensaje.


Videoclip de "Already", una de las canciones de la película.