• Jacek Gleba

4 diseñadoras y diseñadores que me inspiran en 2021

Actualizado: ene 22





Estas Navidades he estado leyendo Fashionopolis, una biblia de la sostenibilidad en moda a cargo de la periodista norteamericana Dana Thomas. Durante su discurso, la autora incluye una cita de Orlando, de Virginia Woolf, que no he dudado en guardar. El fragmento dice así: “Una vana tontería parece, la ropa [...] cambia nuestra visión del mundo y la visión que el mundo tiene de nosotros”.


Estos días he estado pensando mucho en moda, en la función que cumple en el momento presente y en el rol que debería tener en el futuro. La verdad es que se están generando muchas conversaciones sobre cómo deberíamos funcionar, consumir y crear en la industria, no solo para respetar el planeta y a las personas, sino para generar prendas con verdadero significado.


Hace un par de semanas decidí que me gustaría mucho iniciar el nuevo año hablando sobre 4 diseñadoras y diseñadores cuyo trabajo me inspira y me ofrece una visión realmente optimista para la industria. Estas creadoras, de una forma u otra, logran que la moda nos dé una nueva perspectiva sobre lo que nos rodea y, en especial, sobre nosotros mismos; consiguen que las palabras de Woolf tengan ahora más sentido que nunca.



Emily Adams Bode para Bode


Emily Adams Bode forma parte de un destacado grupo de pioneras: diseñadoras que se han aventurado en la creación de colecciones para hombre. Junto a compañeras como la española Carlota Barrera o la alemana Fomme, Bode representa una nueva forma de hacer moda masculina, esta vez, con una nueva y refrescante mirada de mujer.


El mundo que la diseñadora ha construido sobre su marca epónima es uno de los más personales e íntimos del panorama de la moda actual y, personalmente, uno de los más estimulantes para el nuevo año. Establecida en Nueva York y con seis temporadas a sus espaldas, la marca construye un universo cálido, cercano y divertido que, sobre todo, explora la idea del hogar.


Las creaciones de Bode suelen generarse con antiguos objetos, juguetes y tejidos domésticos (como acolchados, uno de los materiales clave de la marca). A través de este proceso de conexión con el pasado, Bode rescata las historias y las técnicas de décadas atrás para crear ropa que acompaña y acoge a quien la lleva. Para la diseñadora, la artesanía y la sostenibilidad son inseparables del concepto de moda.


Colecciones de la marca neoyorquina Bode.



Daniel Roseberry para Schiaparelli


Tomar las riendas creativas de una firma de alta costura no es una tarea sencilla y menos todavía cuando se trata de una marca como Schiaparelli. La que fue creada por la diseñadora italiana Elsa Schiaparelli en el París de 1927 ha pasado a la historia como la firma que estrechó la relación entre moda y arte, gracias a los vínculos que su fundadora creó con representantes del Surrealismo, como Dalí o Cocteau.


Diseñar para una firma histórica representa un gran reto: el creador debe respetar y estudiar los símbolos de la casa y reinterpretarlos con su propia perspectiva para trasladarlos al presente de la forma más personal posible. Roseberry consigue resolver este desafío de forma excelente. Su trabajo va más allá de ser bonito y sofisticado; explora ideas y dialoga con el Surrealismo, aunque sin tomarse a sí mismo demasiado en serio y siempre con un muy coherente sentido del humor.


La verdad es que una de las iniciativas que más valoro de la estancia de Roseberry en Schiaparelli es la trasparencia creativa que la caracteriza. Una rápida visita al Instagram de la marca enseguida nos dará la oportunidad de descubrir todo el proceso de diseño de las colecciones de la casa: los bocetos (que por cierto, son espectaculares), los fittings, la preparación de los desfiles… Poder sumergirse en el universo de la marca al completo no tiene precio.


Diseños de alta costura de Daniel Roseberry para Schiaparelli.



Sinéad O’Dwyer


Durante la última mitad de siglo, varios diseñadores (experimentales o deconstructivistas) han explorado la idea de la relación entre prenda y cuerpo, en muchas ocasiones estableciendo una línea crítica con la moda y su obsesión con oprimir a la persona. El ejemplo clave es la colección Primavera-Verano 1997 de Rei Kawakubo para Comme des Garçons, popularmente bautizada como “lumps and bumps”, en la que la diseñadora presentaba prendas alteradas con bultos acolchados que modificaban al completo la silueta humana.


Dos décadas más tarde, Sinéad O’Dwyer continua esta reflexión y profundiza la investigación del concepto cuerpo-prenda. Durante sus años en el Royal Collage of Art de Londres, O’Dwyer empezó a convertir los cuerpos de sus amigos en moldes de fiberglass, invirtiendo la idea de que la moda construye al individuo y convirtiéndolo en el punto de partida del proceso creativo. Su colección de fin de grado, 23:19:26, se centró al completo en su mejor amiga, cuyas medidas dieron nombre al trabajo.


Los diseños de O’Dwyer dialogan sobre la conexión que tenemos con nuestra propia piel, convirtiéndonos precisamente en aquello que nos ha de proteger y adornar, a la vez que, de alguna forma, nos separa de nosotros mismos. Todas estas cuestiones dan como fruto piezas impactantes que, además, presentan un muy interesante estudio del color y la textura. En pocas palabras, resulta un trabajo genuinamente bonito.


Piezas de Sinéad O’Dwyer.



Jonathan Anderson para Loewe y JW Anderson


Una de mis colecciones favoritas de los últimos años es sin duda la que Jonathan Anderson diseñó para Loewe en la temporada Primavera-Verano 2020. Se trata de una propuesta historicista que reinterpreta referencias de la cultura española. A pesar de tener a Velázquez, Goya y Zurbarán como puntos de partida, las piezas resultan sorprendentemente contemporáneas.


El trabajo de Anderson destaca por un equilibrio entre lo creativo y lo sofisticado: sus propuestas siempre son innovadoras e inesperadas y logran construir una belleza muy particular. Destaca la gran apuesta por la artesanía que el diseñador pone en práctica en todo su trabajo en la marca madrileña y también en su propia firma, JW Anderson.


Su marca homónima obtuvo mucha cobertura mediática el pasado verano, tras llevar a cabo una de las mejores estrategias de comunicación que he visto hasta el momento: cuando un cárdigan se viralizó en las redes gracias a unas fotos de Harry Styles en concierto, cientos de personas se propusieron hacerlo por su cuenta y empezaron a aparecer multitud de tutoriales para tejerlo. Viendo esto, la marca decidió lanzar un tutorial oficial, juntamente con el patrón completo, para que quienes quisiesen pudiesen hacerlo en casa. Más de 10.000 personas lo han tejido ya.


De esta forma, Anderson demuestra que comprende que la moda va más allá del negocio y que la relación entre la industria y sus públicos es mucho más que meramente comercial. ¿Podría esto suponer una nueva forma de consumir moda? ¿Podrían los diseñadores, por ejemplo, poner la creatividad en manos de todos, vendiendo tutoriales de sus piezas de lujo a precios asequibles? En un mundo donde hay ropa de sobra para todos, ¿cómo puede la moda aportar algo nuevo?


Habrá que esperar, con ganas, para ver qué nos trae este 2021.


Diseños de Jonathan Anderson para Loewe y JW Anderson (incluyendo la imagen de portada del post).