• Jacek Gleba

"Mujercitas" es una oda a la feminidad

Actualizado: sep 16

Estas Navidades decidí regalar a mi madre entradas para ir a ver la nueva adaptación de Mujercitas, dirigida por Greta Gerwig y basada en la novela que Louisa May Alcott publicó en 1868. La verdad es que era una apuesta bastante segura, teniendo en cuenta la debilidad que los dos sentimos por esta clase de historias: mujeres de época que deciden enfrentarse al mundo que las oprime y tomar las riendas de sus propias vidas.


Mujercitas narra las vivencias de cuatro hermanas: Meg, Jo, Beth y Amy March, durante y después de la Guerra de Secesión americana. La historia se divide en dos momentos distintos: su adolescencia y el inicio de su madurez. La película va saltando de un momento a otro y construye la narración a través de las relaciones que se establecen entre ellas y los habitantes de la casa vecina: el joven Laurie, con quien viven toda una serie de aventuras, su abuelo y su tutor.



Durante la historia, vemos a las chicas crecer y trabajar con tal de lograr sus objetivos: Jo y Amy hacen lo posible por triunfar como escritora y artista respectivamente, Beth emplea su tiempo en aprender música y Meg desea formar una familia. A medida que avanza la historia, la película nos invita a establecer una relación íntima con las hermanas, y quizás, a vernos reflejados en ellas. Sus logros son nuestros y sus penas nos llegan como si nos pertenecieran. Creo que cualquiera que haya visto la película estará de acuerdo que cuando llegan los créditos finales, te sientes parte de la familia March.


La energía, la inteligencia y la creatividad que brotan de las constantes conversaciones entre las hermanas, siempre llenas de ideas y proyectos, nos demuestran que nos encontramos frente a una sororidad imparable, fresca e ingeniosa. A través de las vidas de las hermanas, Gerwig y Alcott nos invitan a experimentar el primer amor y el paso de la niñez a la edad adulta, además de reflexionar sobre el valor de todo aquello que suele considerarse poco relevante: las pequeñas victorias y derrotas domésticas son, en realidad, mucho más importantes de lo que pensamos.



Con un reparto espectacular (desde Saoirse Ronan y Timothée Chalamet a Meryl Streep, pasando por Emma Watson y Florence Pugh), Gerwig ha conseguido contar la historia de forma cálida, inteligente e inspiradora. Realmente ha logrado modernizar el texto de forma orgánica, siendo fiel a la novela original, pero cambiando la óptica en la que se presenta. Es en el proceso de traducción de novela a cine, en la forma de plasmar los personajes y sus vivencias en la pantalla, que Gerwig consigue que una historia escrita en el siglo XIX sea especialmente relevante en 2020.



Creo que la historia de las hermanas March es una de las más adecuadas para ilustrar algunas de las visiones modernas del feminismo. Mientras que Jo representa la imagen de la mujer en busca de libertad e independencia, con su actitud explosiva y habitualmente catalogada como “de chico”, Meg representa otra forma de feminismo: uno que valora lo que ha sido tradicionalmente femenino como algo válido y merecedor de admiración. Lo deja claro en la escena en que Jo quiere disuadirla de casarse y Meg responde “que mis sueños sean diferentes a los tuyos, no significa que no sean importantes”.


La verdad es que mi madre y yo salimos encantados del cine. La película es capaz de hacerte reír y llorar (a intervalos) y realmente refleja el poder y el sentido de la feminidad en todas sus declinaciones, una energía de la que todos podemos aprender. Es esta feminidad tan inteligente y cálida lo que convierte Mujercitas en una obra entrañable, inspiradora y sencillamente, bonita. 


Todas las imágenes pertenecen a "Mujercitas" (2019), dirigida por Greta Gerwig.