• Jacek Gleba

Solange y el regreso al hogar

Actualizado: sep 16



Hace ya tiempo que me fascina el universo que Solange ha construido a su alrededor: a través de su música y de su trabajo como artista visual, coreógrafa, directora creativa y comisaria de arte, ha sido capaz de crear un mundo que se mueve entre lo ligero, lo sensual, lo minimalista y lo reivindicativo. Además, las obras de la artista tienen doble cara: representan una visión musical y estética muy propia y, a la vez, funcionan como herramientas de protesta para temas como el racismo y la brutalidad policial.


Con el lanzamiento de su cuarto álbum, When I Get Home, Solange explora sus orígenes como fuente de creatividad: regresa a su Houston natal para ver cuánto de la ciudad ha quedado en ella y cuánto se ha perdido por el camino. De este modo, la artista explora el concepto del hogar y de las raíces como punto de anclaje, siempre dando espacio a la reivindicación de la figura de la mujer negra en la sociedad americana. Además, Solange no se limita a la música para tratar de resolver sus dudas: junto al álbum presenta una película de 33 minutos dirigida y editada por ella con tal de traducir al mundo visual los temas que configuran el álbum.



A nivel musical, la artista explora las posibilidades de géneros como el R&B, el jazz, el soul o el hip hop, siempre desde una óptica alternativa. Solange edita When I Get home mezclando sus composiciones con fragmentos improvisados en el estudio y algunos samples dispares que incluyen, por ejemplo, audios de programas de televisión. Me parece especialmente interesante como la artista presenta 13 canciones y 6 interludios que estructuran la narrativa del álbum y nos dan a entender que funciona como una pieza completa (y no como un conjunto de singles independientes).


En cuanto a la dirección de arte de la película (como siempre, impecable), Solange sabe jugar sus cartas y mezcla imágenes de distintos tipos pero de estética común: coreografías contemporáneas, instalaciones artísticas y diseño 3D narran la historia de When I Get Home, bajo la ligereza visual propia de la artista. Los tonos neutros y el claroscuro representan el minimalismo (tanto visual como sonoro) que tanto la caracteriza, produciendo imágenes que mezclan la sensualidad y la identidad tejana de forma sorprendente y seductora.



En lo que a la dirección de vestuario se refiere, queda claro que la moda es uno de los lenguajes que Solange explota para construir su narrativa. Se trata de una estética que hibrida la icónica figura del cowboy (botas y sombrero incluidos) con la de la mujer de negocios, siempre pasada por el minimalismo y la sensualidad. A través de los tonos neutros (sobretodo en bloques de color) y el uso de piezas brillantes, la artista consigue construir un glamour atrevido pero nada exento de sofisticación.


Con todo esto, creo que tanto el álbum como la película que configuran When I Get Home exploran al máximo el universo de Solange y constituyen piezas especialmente interesantes, sobre todo a nivel creativo y visual. Además, el álbum tiene cierto aire terapéutico para la artista y para quienes quieran escucharlo: mientras nos adentramos en la historia de When I Get Home, Solange nos invita a descubrir junto a ella cuál es nuestro verdadero hogar.


Todas las imágenes pertenecen a “When I Get Home” de Solange. La película se puede ver en Apple Music y el álbum está disponible en todas las plataformas. Además, una versión extendida de la película será lanzada también para todas las plataformas esta semana.